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LA MÚSICA DE LOS HUESOS de Nagore Suárez.

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por Ana Olivares

Un thriller con banda sonora

Un gran debut el de Nagore Suárez, que se estrena con “La Música de los Huesos”, un thriller adictivo con un ritmo de infarto.

La trama se centra en un secreto del pasado que permanecía oculto en la casa familiar de Anne, una joven que decide abandonar su trabajo en Madrid para dedicarse por completo a la escritura. Y qué mejor momento para volver a su pueblo, en Navarra, donde le espera una imponente casa familiar de unas catorce habitaciones en la que poder concentrarse y mitigar el calor del verano, y de paso; aprovechar para asistir a un festival de música que volverá a celebrarse después de casi cuarenta años sin hacerlo.

Volver significa reencontrarse con Paloma y Abel, sus amigos de la infancia, a los que lleva años sin ver pero a los que les une esa amistad desinteresada que no desaparece con el paso del tiempo. Pero justo antes de haberse instalado si quiera, la policía le informa a Anne que los jardineros que trabajaban en su casa familiar han encontrado unos huesos humanos enterrados en el jardín…

Gabriel será el policía encargado del caso, quien también reconoce a Anne y decide ayudarla a esclarecer la verdad de la forma más discretamente posible. Por lo que acción y misterio se unen al romance y a la diversión, en la que el festival de música será determinante en la trama. Además, nos ofrece sentido y más peso al título ya que la música lo impregna todo. Desde nombres de canciones que abren los capítulos hasta referencias de grupos musicales, o con estrofas de sus letras totalmente explícitas en la novela que crean una especia de banda sonora. Un recurso muy de moda, aunque en este caso justificado, ya es muy habitual en muchas novelas actuales que tratan de jugar a despertar en sus lectores distintos sentidos que les hagan abstraerse aún más en sus historias. Y vaya si lo consigue.

A pesar de su sencilla narración, demuestra que menos es más logrando recrear estilísticamente esa atmosfera de suspense necesaria para que sea atractiva dentro de un argumento sorprendentemente cotidiano. Otra de las cosas a destacar son los personajes, muchos entrañables, dónde se hace un homenaje a la amistad de algún modo, y sobre todo con caracteres tan humanos, que son totalmente creíbles. El uso de la primera persona te obliga a identificarte con su protagonista captando sus sensaciones y sentimientos, generando así mayor expectación en el lector. Y su ritmo te atrapa, por lo que no podrás despegar los ojos de sus páginas hasta el final.

La magia de un lugar cómo el norte de España sirve de escenario natural perfecto para desarrollar una historia que posee algunos componentes esotéricos atenuados, dentro del aspecto histórico que se esconde entre las paredes de esa enorme casa que permanece, siendo testigo de antiguos hechos que se irán “desenterrando” durante su lectura. Aunque se podría haber explotado un poco más el miedo psicológico, lo realmente importante de esta novela es que tiene la capacidad de entretener al lector, por lo que es recomendable para todo tipo de lectores.

Al final, “La Música de los huesos”, se te mete en ellos. Es perfecta para disfrutar de estas fechas en las que las calabazas se convierten en farolillos fantasmagóricos, los huesos de santo se comen y los atardeceres llegan antes.

La música de los huesos

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