La peste de Albert Camus.

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por Rubén Olivares

Publicada tras la derrota del nazismo, en 1947, “La peste” se convirtió en un éxito de ventas y de crítica, erigiéndose como en una de las novelas más importantes de aquel año. Camus escribió la novela durante la ocupación alemana de Francia, como una vía de escape al terror nazi que dominaba Europa. La crítica especializada y el propio autor comentaron que no era una de las mejores novelas de Camus, lo que no deja de convertirlo en un gran libro, dotado de hondas reflexiones humanistas sobre la condición humana. La trama de la misma nos narra los meses de cuarentena que la ciudad portuaria de Orán, en Argelia, debe guardar ante la aparición de una epidemia de peste, por lo que la temática, aparentemente, no podía ser más actual. Pero si indagamos en las entrañas de la misma novela y nos despojamos de las gafas con la que juzgamos el pasado desde el presente, descubriremos que lo que Camus nos narra no es sólo la supervivencia de una población ante una epidemia, sino una velada alegoría al terror y dominación nazi de Francia. El sinsentido de las muertes, la aleatoriedad de los contagios, la sumisión de la población a las restricciones impuestas por una autoridad superior, con las que esperan sobrevivir y la pausa eterna en la que quedan las vidas de los habitantes de Orán son una metáfora de una actualidad que de nuevo estamos viviendo, en forma de rebrote: la imposición y dominio de una ideología totalitaria, excluyente y xenófoba que decide quien debe vivir y quien debe morir, con la sutil diferencia de que actualmente aún podemos frenarlo.

En “La peste”, la epidemia llega, como todos los grandes problemas, como una enfermedad que es minimizada en sus inicios, pero que paulatinamente, avanza por la ciudad de Orán, obligando a las autoridades a reaccionar para contener su avance. Pronto se declara la cuarentena y el confinamiento. Al estar encerrados en sus casas, los habitantes de la ciudad verán como su realidad cotidiana va cambiando sin que puedan controlarla. El aislamiento cobra fuerza y se convierte en otra enfermedad que va apoderándose de las vidas de sus habitantes, generando soledad y depresión, que van afectando individualmente a los habitantes, hasta contagiar el ánimo colectivo de la ciudad. A lo largo de los diez meses que dura la epidemia, somos conducidos por un narrador anónimo quien, escudándose en su deseo de no influirnos en los hechos, no nos dirá quién es hasta el final de la misma. A través de las vivencias de su narrador, conoceremos la historia de varios personajes que juegan un papel vital en el desarrollo de la epidemia, los cuales son un modelo de solidaridad y ética frente a la situación en la que se encuentran, a través de los cuales conoceremos parte de su vida y los cambios que en ellos surgen, así como sus pensamientos durante el tiempo que dura la plaga.

La enfermedad se convierte en un arquetipo a través de la cual dejar fluir la visión de Camus sobre el sentido de lo absurdo, una parábola con la que definir los problemas existenciales del ser humano. Por otro lado, la ciudad queda relegada a un símbolo de la desesperación, de aquello con lo que sus habitantes conviven, pero desean abandonar, al tiempo que contemplamos como la racionalidad y el pensamiento intelectual son superados por una irrealidad caótica y profunda que inunda todo el ambiente. En la obra vemos los principales temas de la filosofía de Camus: el sinsentido de la vida en un mundo que no está dominado por un dios que dé respuestas a las plegarias y lo absurdo de la vida de unos personajes que se ven superados por la situación que viven. Pero dentro de este universo desolador, Camus nos muestra que la salida depende del apoyo mutuo, de los valores éticos y morales que cada ciudadano tenga, más allá de sus ideologías o creencias religiosas. La peste sólo sucumbe cuando la ciudad comprende que debe hacerle frente como un único ente, unido como un individuo que debe combatir ante los problemas que se le presentan. Enseñanzas muy actuales de un libro que nos invita a reflexionar, tras más de 80, sobre la importancia del apoyo mutuo y la solidaridad.

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