Vaho presenta Revolución.

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por Sandro Maciá

Jóvenes revolucionarios

Poquito a poco, con filosofía, buen pulso y talento, es como se afianzan los proyectos que realmente alcanzan la consolidación merecida y que, aún llegando al estrellato de la emergencia -¡bendito universo emergente!- con una historia a sus espaldas, paradójicamente generan ese interés inicialmente naif y adictivo que nos lleva al posterior amor de lo recién descubierto.

Y así, pero dejando sólo el talento y cambiando la filosofía por unas letras buenísimas y el pulso por una electrónica de corte pop, amigos y amigas, es como llega hasta nosotros Vaho, con la fuerza de lo inédito y la ironía de que, pese haber tenido una cocción lenta en sus inicios –con un largo a sus espaldas y una época de transición ya superada-, ahora luce un emplatado bien contundente para poder presentar, ya con unas filas cerradas en torno a la personal voz de Irene Peña, los incisivos raps de Vila, las brillantes guitarras de Juanjo y Gon y los marcados ritmos de Alberto (bajo) y Javi (batería), su Revolución (Warner Chappell/Entrebotones 2020), un Ep de seis canciones dulces e irresistibles.

¡Para chuparse los dedos, vaya! Un trabajo que culmina esta cocción sutil, podríamos decir, y que sale del horno, como la propia banda madrileña afirma, a modo de “declaración de intenciones”, con “la fuerza y la ingenuidad de la juventud”, pero con el convencimiento de quien sabe que ha creado “el himno de los que siempre creyeron en sí mismos.”

Potente descripción, ¿verdad? Pero más que acertada, porque Vaho, además de poder presumir de frescura, puede sacar pecho en su apuesta por una equilibrada mezcla de ágil pop cubierto de guitarras de aire indie, una combinación sobre la que ir ensamblando unos originales y profundos versos que, a veces rapeados y a veces entonados, terminan de dar forma a canciones redondas y sorprendentes.

¿Ejemplos? La primeriza Detrás de ti –primer single, que vino acompañado de un videoclip realizado por Voleurs du Pain (Don Patricio, Rels B, Carolina Durante)-, la impresionante Mataré a Cupido –sincera desde su divertido estribillo hasta su directa amenaza versada: “solo quiero que todo te vaya mal”-, la azucarada Mandarina –un canto a la niñez para poder descubrir que el amor puede vivirse desde nuestra parte más infantil, que no por ello menos realista, como reza su letra: “Vamos a aprender a querernos”-, la intimista Nieve –animada rítmicamente pero de esencia reposada-, la electrónicamente salvaje Tic tac, -¿inseguridad, frialdad, atracción y daño? Justo. Esos son los ingredientes de un tema sencillo pero ácido-… Canciones, todas ellas, que acompañan al hit que da nombre al Ep, un corte donde se capta perfectamente ese mix entre lo electrónico y lo “rockpopero”, esa seña de identidad que, en este caso concreto tampoco se queda atrás en la parte literaria, abanderando mensajes como “todo lo que tuve quema; en mis ojos, dos monedas” o “eres mi revolución, la ruleta rusa”.

En definitiva, un buen y revolucionario proyecto en esta época adversa y áspera. Una lanza rota a favor de la sinceridad inteligente que, justo tras el punto y final de una etapa de cambios, sitúa a Vaho en nuestro punto de mira.

 

Vaho presenta Revolución

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