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Doble Valentina “nos lleva” a su pop melódico. 

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por Sandro Maciá

Te llevo, nuevo single de Doble Valentina. 

No sólo de las quejas otoñales y melancólicas se hacen los textos bonitos. También de las expectativas, las esperanzas y las ilusiones. De las ganas. De los nervios por alcanzar fechas concretas y por recibir esas buenas noticias que uno ansía… ¡Y de la necesidad de que se hagan realidad ya los estrenos que uno espera casi sin uñas! Por eso mismo se que hoy, salga mejor o peor este batiburrillo de palabras que ofrezco, vaya por delante que ya cuenta con una impregnación de belleza: la que nos aporta, latente y patentemente, el estar a la espera del álbum debut de alguien que llegó como los amores de verano, de golpe.

¿Su nombre? Doble Valentina. ¿Y su álbum? Previsto para octubre, pero no sin preciosos avances -¿de qué estaríamos hoy hablando si no?-, no sin unos buenos adelantos de fusión de soft rock y calidez sonora, no sin una alegría contenida pero palpable, o lo que es lo mismo, no sin su cada vez más conocido “Te llevo”, la canción culpable de que aquí nos encontremos, deseosos de que el disco de esta argentina caiga pronto en nuestras manos.

La canción o el hit -que ya lo es-, pues aunque estuvo precedido por Juntos -aquella colaboración con el reconocido músico méxicano Jósean Log que alcanzó más de 300 mil reproducciones en Spotify, dándole el derecho a ser calificada por la revista Rolling Stone como una de “las promesas argentinas”-, la personalidad propia de Te llevo sitúa a la artista como merecedora de la misma atención que antes cosechó, como triunfal beneficiaria de la dedicación de nuestro tiempo a saborear ese riff de guitarra, esa percusión que estructura los susurrantes versos de su cálida voz y ese ritmo textual y sonoro que va creciendo con dulces arreglos y un sutil arpegio.

De tono intimista pero melodía alegre, la iniciación en la obra de Doble Valentina bien puede pasar por este Te llevo, porque hasta en el vídeo que se adjunta a la presentación del single se nota esa paz, esa actitud contenta pero relajada que desprende el tema desde su escritura hasta su producción, realizada junto a Marcos Arévalo, sin olvidar la mezcla, que corrió a cargo de Nicolás Kalwill (Chance the Rapper, Emmanuel Hourviller y Lila Downs), o la masterización de Daniel Ovie.

Una razón más para no perder de vista a esta joven artista, que no se animó a mostrar su talento hasta la pandemia en 2020, momento en el que las redes empezaron a hervir con su voz profunda y personal y sus melodías amorosamente puras, ya que, como ella dice, “todo lo que me hizo mal, lo hice canción”.

Y se nota, porque quien hace lo que ama, acaba transmitiéndolo.

Doble Valentina “nos lleva” a su pop melódico

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