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Namasté Baby, pop patrio para el mundo. 

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por Sandro Maciá

Primer Ep de Namasté Baby

Un país, una pandemia, el triunfo de las casualidades y la música como forma de vida, de terapia y de unión de dos almas casi gemelas, artísticamente hablando…

Hace meses, la combinación de esos elementos habría sido tan fantástica como imposible. Vamos, que ni en los años mozos de Lovecraft habríamos asistido al nacimiento de cualquier texto que iniciase sus primeras líneas de una manera tan apocalípticamente romántica o sugerente. Sin embargo, a estas alturas, habiendo superado ya la sensación de que la realidad (casi) siempre supera a la ficción y habiendo toreado no pocas situaciones que, tiempo atrás, nos habrían impresionado hasta rozar el ictus, es indiscutible que no hay mejor manera de presentar el marco léxico y conceptual donde tiene lugar el nacimiento de la banda que hoy merece ser llevada “de Madrid al cielo”, una banda que mola, que se sabe conocedora de su “molonismo” y que, aún siendo más gata que el parque del Retiro y más española que un bocadillo de jamón serrano, tiene el don de entrar fácilmente en cualquier tímpano, sin atender a condición geográfica, lingüística o ideológica. Una banda que se sustenta sobre la cimentación dual de J (composición, guitarra principal, guitarra rítmica, letra y voz) y E (bajo eléctrico) y que, con su primer EP recién estrenado, se presenta al mundo como Namasté Baby.

Nacida a partir del casual reencuentro entre dos ex compañeros de trabajo (y vecinos) -¿ven? todo va encajando-, Namasté Baby comienza a gestarse sin prisa pero sin pausa, siendo un proyecto que toma su forma más primigenia en plena pandemia, allá por noviembre de 2020 -¡ajá! esto empieza a tener sentido, lo sé-, cuando Jorge K. Machi (Wavy Garms) comparte con Esperanza Ruiz (Maybe Tonight / Vladivostok / DILK) algunos temas previos y le escribe “Acércate a mi lado, E”, punto de inflexión para dar el salto al estudio y materializar todas esas composiciones en un homónimo Ep de cuatro cortes que ahora podemos disfrutar hasta el infinito y más allá en las principales plataformas de streamming y, poco a poco, en los distintos conciertos que ambos miembros del grupo darán junto a  Michael Goyanes a la batería y Sergio Mori a la guitarra.

Un espectáculo. Ya les digo yo que eso será cada subida al escenario que estos incombustibles músicos realicen, pues no menos puede esperarse tras escuchar las guitarreras composiciones que forman un tracklist breve pero contundente, un cuarteto de buenas y pegadizas canciones donde las cuerdas y la distorsión aportan una agilidad y una alegría rítmica que se combina con letras que pasan, gradualmente, de la luminosidad y la diversión a la sombra y los sentimientos más humanos y realistas.

¿Aires de pop? Sí. ¿Rock en su vertiente más canalla, a lo “Strokes”? También. ¿Ligereza y rapidez con estructuras directas? Claro que sí. Y sirva como ejemplo cualquiera de los temas, desde el citado Acércate a mi lado, E -con una intro digna de aquellas itinerantes emociones que nos sugerían Los Flechazos en sus primeros tiempos- hasta Nada -de ritmo bien marcado y versos sinceros: “yo se que no soy nada sin ti”-, pasando por No sé quién soy -más soft que sus compañeras, pero igual de pegadiza- y Descender -olé, esa batería y ese telón de fondo distorsionado sobre el que se proyecta la claridad de frases como “todos tenemos algo que aprender, pero puedo esperar a mañana”-.

En definitiva, un chute de ritmo patrio que irá rodando a lo largo de los siguientes meses. Un debut ya palpable que ha sido grabado, mezclado y masterizado en Estudio Brazil y producido por Javier Ortiz.

Namasté Baby, pop patrio para el mundo

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