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La dama pálida de Mario Peloche. 

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por Lara Vesga

Le llamaban “la condesa sangrienta” y pasó a la historia por cometer crímenes y rituales en aras de la eterna juventud, ya que se embadurnaba y bañaba con la
sangre de las doncellas que secuestraba y asesinaba en la creencia de que así nunca envejecería. Erzsébet Báthory de Ecsed fue una noble húngara del siglo XVII que acabó sus días emparedada en su habitación, condenada por los múltiples asesinatos que había cometido. “La dama pálida” recorre precisamente esos últimos cuatro años y medio de vida de Erzsébet Báthory, a través de un monólogo interior magistral que nos encierra con ella y sus pensamientos en esa misma habitación en la que estaba recluida.

Mario Peloche Hernández (Cádiz, 1974) redacta una crónica despiadada sobre una mujer fascinante que tuvo una vida apasionada y salvaje. Cruel y visceral hasta límites insospechados, el relato tiene el mérito de conseguir, sin embargo, que se genere cierta empatía entre personaje y lector, fruto de adentrarse tanto en su cabeza, de conocer el amor por sus hijos, la obsesión por sus niñas y la relación malsana con su marido. Irremediablemente estamos con Báthory en su cubil y aunque ni entendamos ni queramos entender sus motivaciones, acabaremos
igualmente hipnotizados por sus vivencias y querremos saber más.

Cada cual que saque después de conocer su versión las conclusiones que quiera, después de cribar lo que es locura y lo que es razón, si es que es posible realizar esa labor.

Tras la publicación de sus tres primeras novelas, Hécate, Ojos negros sobre el Támesis y El molino de Dios, Peloche nos pone los pelos de punta con el relato de la vida y la muerte de una de las mujeres más crueles que han pasado a la Historia.

La dama pálida, de Mario Peloche

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