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Una bestia en el paraíso de Cécile Coulon. 

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por Vanessa Díez Tarí

Quiero
una casa de campo,
de campo, sólo de campo.

Sin paredes ni tejado,
de campo,
sólo de campo.

Sin puertas ni cerraduras,
de campo,
sólo de campo.

Sin ventanas ni balcones,
de campo,
sólo de campo.

Sin muebles y sin cortinas,
de campo,
sólo de campo.

Quiero
una casa sin casa,
de campo,
sólo de campo.

Felipe Boso.

 

Mi abuela parió a su última hija sobre las tomateras. Toda la vida en la tierra. De sol a sol sin descanso. Arrastrando la carencia para llevar el pan a la mesa. La lucha junto al hombre y las bestias. Una vida impuesta más que elegida. Sacar los hijos adelante y la tierra con ella. Pensar en las bocas que alimentar más que en una misma. Los demás antes que ella. Mantener la casa y no perder la tierra. Émilienne me recuerda a mi abuela. Una mujer hecha a sí misma. Mujer de campo, fuerte y con determinación. Que sacrifica su vida por los suyos y por la tierra.

La mujer de campo es salvaje y fuerte. Sobreviven a base de golpes y de soportar las inclemencias del tiempo. Son guerreras adiestradas en supervivencia. Una fuerza de la naturaleza. No pidas amor. No pidas caricias. No pidas mimos. Pero si consigues que todo eso llegue a ti, valora que se abre una puerta. Al cerrarla habrás despertado a una bestia. Una mujer de campo no baja la cabeza. Aunque deba trabajar junto a sus bestias. Aunque deba dejar sus fuerzas y su sudor en la tierra. Aunque tenga que sacrificar su sueño levantándose al alba. No la hieras, porque te devolverá el golpe. Y para ella no pasará el tiempo por esa ofensa. No importa cuanto deba esperar para vengarse. Y no perdonará nunca esa hiel que tragó, su grito será eterno y su alma recordará.

Los padres de Blanche mueren en un accidente de tráfico y ya todo cambia. La carga de la finca se pone sobre sus hombros. Es la siguiente. Cuidar de la tierra y de su abuela. Asegurarse la permanencia de “El paraíso”. Guardar el legado y que los muertos se sientan orgullosos. Escuchar sus voces. Saber desde adolescente que no puedes abandonar tu destino. Aunque te enamores. Y te dejes vivir y sentir. No poder volar lejos, porque tienes que permanecer en la tierra que te vio nacer. Pero la carne y el deseo te hacen querer a alguien más que a tu propia sangre y llegar a pensar que se abre el círculo y que incluye tu amor y tu obligación en un mismo lugar y que no tendrás que romperte. Gritar de dolor ante las adversidades y resquebrajarte sin saber hacia dónde ir.

La autora francesa Cécile Coulon nos trae una desgarradora historia en “Una bestia en el paraíso” con una final apoteósico. La venganza femenina toma forma tras el paso del tiempo. No debes callar. Ni soportar los golpes. Las humillaciones se cobran. Los golpes se devuelven. No por ser mujeres solas en medio de la inmensidad han de ser ninguneadas, ni utilizadas. Quien quiera sacar provecho del sudor de la tierra y del amor tendrá su merecido. Cécile Coulon nos trae una saga de mujeres en la Francia rural, aunque las mujeres de campo se asemejan, no importa el tiempo y el lugar, mujeres fuertes por naturaleza y resistentes a base de golpes. La autora es la escritora revelación de la literatura francesa contemporánea y ha ganado diversos premios, entre ellos el Premio Guillaume Apollinaire 2018 con su poemario “Les Ronces” y el Premio de Le Monde 2019 con “Una bestia en el paraíso”.

Una bestia en el paraíso

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