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El cuaderno de las recetas perdidas de Jacky Durand

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por Javier Velasco Martín

El cuaderno de las recetas perdidas de Jacky Durand

El cuaderno de las recetas perdidas de Jacky Durand

Sin ti, mi cocina no tendría saber, no tendría sentido. Me has enseñado sin decir nada. Ya puedes marcharte tranquilo, papá. Hemos tenido una buena vida juntos, aunque a menudo no lo pareciera. Te quiero y te querré siempre. Igual que quiero y querré siempre a mamá’

La vida de Henri se va apagando lentamente en el hospital debido a una cruda y dolorosa enfermedad. Pero no lo hace solo: su hijo Julien está a su lado compartiendo estos últimos momentos con su padre, su mentor y su inspiración. La persona de quien heredó el entusiasmo por la cocina, el buen gusto, y la pasión por pasar su vida entre fogones, muy a pesar de Henri, que tanto le insistió en que no fuera así y se dedicara a otra cosa.

Henri era un gran cocinero, pero tenía una particularidad: nunca apuntaba sus recetas en ningún cuaderno. Se dedicaba a la cocina de una manera antigua: no tener medidas exactas para las recetas y hacerlo todo a vista, algo muy común hoy en día sobre todo con las abuelas y sus recetas ‘a cálculo’. Cuando Julien era pequeño, recuerda que un día su madre le compró una libreta a su padre para ir apuntando algunas recetas y así no olvidar ciertos detalles.

Como bien dice su título, el motor de Julien es encontrar ese cuaderno en el que su madre comenzó a desglosar todas las recetas. Un cuaderno que le llevará a descubrir, además de esas cantidades y trucos para sus platos, algún que otro secreto familiar que lo embarcará en una montaña rusa de emociones que hará que todos empaticemos con él y que lo llevará por diversas zonas de la geografía francesa buscando respuestas y buscándose a sí mismo.

El narrador de toda la historia es Julien, que en todo momento le está contando a su padre recién fallecido, a fin de hacerle partícipe, sus recuerdos, sus memorias y todas las cosas que hacían juntos, y cómo éstas influyeron en su día a día. Un relato en el que Julien se abre en canal para compartir con su padre absolutamente todos los recuerdos que tiene de él y la manera en que el trabajo y la actitud de su padre han calado en su vida, en sus pensamientos y en su gusto por la cocina.

La narración pasa por todos y cada uno de los recuerdos de Julien desde pequeño hasta el momento actual. Cómo, a una edad tan pronta, desaparece un día su madre sin dejar rastro y cómo lo vivieron en casa, sin hacer mención alguna al respecto. Cómo vivió su primer año en un campamento de verano, en el que destacó por hacer de chef y ayudante en la cocina del campamento elaborando recetas que aprendió de su padre. Cómo recuerda la primera fiesta a la que acudió con sus compañeros de estudios en la que conoció a la hermana de uno de ellos, unos estudios impuestos por su padre ante la negativa de que se dedicase a la cocina.

He disfrutado muchísimo leyendo esta maravilla; tanto sentimiento y tanta emoción que caben dentro de un hijo que se desnuda emocionalmente ante su padre, recién fallecido, contándole cómo se siente y en qué le ha marcado esa relación tan compacta a la vez que tímida que ambos mantenían.

Jacky Durand es periodista, crítico culinario en el periódico francés ‘Libération’ y, a su vez, participante en un espacio de gastronomía en ‘France Culture’. Todo su bagaje en este campo le ha permitido trazar un magnífico hilo argumental en ‘El cuaderno de las recetas perdidas’, una historia de recuerdos infantiles cocida a fuego lento, capaz de dejarte un sabor tanto dulce como amargo con la historia de Julien, sus recuerdos y la unión que tenía con su padre.

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