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Yo maté a un perro en Rumanía de Claudia Ulloa

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por Rubén J. Olivares

Yo maté a un perro en Rumanía de Claudia Ulloa

Yo maté a un perro en Rumanía de Claudia Ulloa

Ulloa nos sumerge en un viaje literario complejo y magistral, en el que nos propone explorar las relaciones entre Europa y Latinoamérica así como la xenofobia latente que dormita en todos nosotros cuando nos relacionamos con alguien ajeno a nuestra cultura.

A partir de la historia de una mujer latinoamericana afincada en Noruega, que se gana la vida como profesora de un idioma de la que no es nativa – el noruego – enseñando a inmigrantes como en su día lo fue ella, quien establece un vínculo de amistad con un joven rumano, nos adentramos en una historia de exploración de las complejas relaciones amorosas que se establecen entre personas aparentemente opuestas, el choque cultural que nos invade cuando abandonamos nuestro entorno y la necesidad de reencontrarnos a nosotros mismos, de sanar las heridas que la enfermedad mental nos puede provocar, de buscar el apoyo emocional en los otros que nos permita seguir adelante.

“Yo maté a un perro en Rumanía” destaca por su sencillez narrativa y su prosa simple, que contrasta con la profundidad de los temas que Ulloa nos expone, tales como la muerte, la vida, el amor, la pasión y el deseo sexual, la dualidad entre el bien y el mal o el choque entre el raciocinio y la superstición. Esta historia se nos presenta como un viaje en busca de la redención y la sanación de la protagonista, que pronto va derivando en una especie de road movie en prosa, una huida hacia ningún lugar en concreto para escapar de la soledad y la depresión que domina a su protagonista, acompañada de un variopinto grupo de personajes secundarios que la acogen en su odisea personal, trasladando al lector desde Noruega hasta Rumanía, estableciendo por el camino extraños puentes entre dos regiones tan opuestas como el este de Europa y Escandinavia, en los que se entrelazan y chocan la cultura, la lengua y el paisaje.

Iniciamos la lectura del libro a través de un onírico capítulo narrado en primera persona por un perro que ejerce el papel de narrador inicial, introduciéndonos en el resto de la trama, tras el cual nos adentraremos en la parte central del mismo, para sumergimos de lleno en el viaje iniciático de la protagonista y su acompañante, a lo largo del cual se nos irán revelando poco a poco el pasado que ambos arrastran y que los ha conducido hasta su viaje por Rumanía, un país descrito como extraño, ajeno, en ocasiones perturbador pero también acogedor. Tras el primer capítulo y a medida que avanzamos en la lectura del libro, la historia va derivando hacia una narrativa más realista, adentrándose en un ritmo más lento a través del cual transcurren algunas tramas secundarias menos relevantes para comprender el desenlace del libro. Cuando llegamos a la tercera parte del mismo, volvemos a recuperar el ritmo de la narración para acabar culminando en un final sorprendente con el que cerraremos con un agradable sabor de boca su lectura.  

La novela es una atrevida indagación introspectiva de la muerte, tanto desde la perspectiva de ésta como concepto que nos ronda desde que somos conscientes de nuestra finitud, como intuición de la misma, ofreciéndonos una perspectiva de incredulidad de la vida y sus complejidades. El texto está plagado de lirismo, reforzado por los elementos poético-oníricos del mismo, lo que junto a la intensa y particular relación que mantienen la protagonista y su acompañante refuerzan la riqueza literaria de esta novela.

No obstante, el tema principal que domina y planea, a veces de manera directa otras como un subterfugio, es la depresión bajo la que vive su protagonista y cómo ésta afecta a su vida y a las relaciones que mantiene con los demás. La protagonista padece una fuerte depresión que la ha convertido en una adicta no reconocida a los calmantes y al alcohol, lo que ha derivado en una baja laboral y en una vida de autoaislamiento en su apartamento. Su sombrío estado de ánimo y su lucha interna por superar la enfermedad que la abraza se convierten en la clave que impulsa la narrativa, pues el coprotagonista, su amigo y exalumno Mihail, preocupado por su estado de salud, le invita a unirse a él en su viaje a Rumanía. La depresión que domina a la protagonista marca el resto de relaciones que mantiene con Mihail y el resto de personajes de la novela, así como a la percepción que mantiene de su entorno. La llegada a Rumanía supone un nuevo choque emocional para la protagonista, quien deben hacer frente a la adaptación que supone la inmersión en un país extranjero y al nuevo carácter que emerge en Mihail, quien se muestra más iracundo y pragmático desde su llegada a Rumanía. A partir de aquí, la trama gira alrededor de la confrontación continua con la muerte simbólica de la protagonista y real mediante la preparación y celebración del funeral del padre de Mihail, así como sobre las luchas internas que ésta mantiene, mientras lidia con la incomunicación que siente por su depresión y la barrera lingüística que un idioma desconocido como el rumano suponen para ella.

La importancia de la depresión en esta novela se pone de manifiesto desde el inicio de la misma, pues ante la incapacidad de comunicarse de la protagonista, es el espíritu de un perro quien nos introduce en esta historia, dando paso posteriormente a la voz de la protagonista en quien vamos viendo como de nuevo cede la dirección del relato al resto de personajes a medida que ésta va perdiendo la capacidad de articular palabras, dominada por el deterioro emocional y físico al que la depresión la somete.

La depresión se convierte, pues, en una protagonista a la sombra que permea toda la novela, impulsando el viaje inicial desde Noruega hasta Rumanía de su protagonista, afectando a las relaciones personales que se establecen entre los personajes de la misma, la percepción del mundo que rodea a la protagonista y su capacidad de comunicarse, dando pie a la indagación de otros temas más trascendentales como la muerte, la vida, la soledad y las relaciones personales.

«Yo maté a un perro en Rumanía» es una novela altamente recomendable que bien merece nuestra atención como lector por la originalidad de su narrativa, la profundidad de los temas que trata y la maestría literaria que demuestra Ulloa, lo que la convierte en una voz de la literatura contemporánea a tener en cuenta.

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